Este es uno de los mejores lugares del mundo para bucear, a pesar de (o debido a) las frías condiciones
del Atlántico. Las Azores se pueden considerar como un gran descubrimiento dentro del mundo del
submarinismo. Muchos de los sitios para realizar inmersiones garantizan encuentros con grandes peces
del Atlántico, y en ocasiones, espectaculares formaciones de lava. A menudo podemos observar grandes
bancos de palometas (Trachinotus ovatus, Trachurus picturatus), barracudas (Sphiraena viridensis),
atún de aleta amarilla (Thunnus albacares) y gallo cochino (Balister carolinensis). Los chuchos negros
(Taeniura grabata) pueden crecer hasta tallas enormes en estas aguas y, a veces, hasta nos encontramos
con grandes mantas (Manta birostris). Los fondos submarinos están compuestos por formaciones de
rocas basálticas, cuevas y llanuras de arena. Cada una de las cuevas o rocas puede ser el hábitat de una
gran variedad de pequeños animales marinos como anguilas, pulpos, langostas, poliquetos tubícolas,
erizos de mar y arañas de mar. Sumergirse por la noche es espectacular y sorprendentemente sencillo en
ciertos lugares resguardados a lo largo de la costa. Durante las inmersiones nocturnas quedaremos
fascinados por los deslumbrantes colores de los inmensos bancos de camarones; así como por los
nudibranquios, anémonas como Alicia mirabilis y, dependiendo de la época del año, también el centelleo
bioluminiscente del plancton (provocando el denominado brillo del océano).